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jueves, 27 de noviembre de 2014

Acerca del libro de cuentos HISTORIAS DE LA RUINA, de Ulises Paniagua, por Eney Fernando




Acerca del libro de cuentos HISTORIAS DE LA RUINA, de Ulises Paniagua 

por: Eney Fernando



El término ruina es usado para describir los restos de arquitectura humana, o estructuras que alguna vez fueron un todo, pero que se han derruido parcial o completamente debido a diferentes circunstancias. Ulises Paniagua maneja este término para dar título a esta colección de cuentos “Historias de la Ruina” y emplea este vocablo de forma alegórica, en torno al pasado y la condición moral de la existencia humana, la cual se va tocando en cada uno de sus cuentos, que en conjunto se vuelven una purificación emocional, mental y espiritual, no solo para el lector sino también para el mismo escritor.
Ulises plasma en el espacio y en el tiempo una historia o un relato a partir de como él percibe la realidad que le circunda. Esa percepción es interactiva puesto que va escudriñando las distintas dimensiones del entorno, ingresando en ellas y haciendo que ellas ingresen en su imaginario.
Con la metodología estructural diseña la historia y le da forma, mientras que con una metodología intuitiva deja que su imaginación produzca el texto a través de “insigths” y va captando con su mente las ideas que le vienen y las va plasmando en texto con la escritura. Así, el comportamiento de Ulises comprende una macro función holística que abarca las funciones motoras, emocionales, mentales intelectuales e intuitivas.
La obertura se da con “Juguete Chino”, que anticipa un encuentro con una serie de revelaciones que se irán dando a lo largo de este viaje que nos ofrece Ulises.
En cada historia el escritor confronta a sus personajes con sus demonios, los cuales al fin de cuenta terminan siendo los nuestros propios y los de él mismo. “ Al otro lado” nos muestra la debilidad humana siempre latente de enfrentarse a lo desconocido, el impávido terror que nos provoca la incertidumbre de ver algún elementos anormal en nuestro confort cotidiano. “El sueño” es un viaje de la psique, que presenta la existente posibilidad de no volver del sueño para escapar del mundo consciente.
En el cuento “Para domar las furias” Ulises nos muestra su segunda vocación, que es la Arquitectura y presenta a un personaje que es un ingeniero encargada de la obra, el cual ante su falta de arrojo y un poco de infortunio termina siendo víctima de las leyendas urbanas que siguen estigmatizando a una sociedad y que acongojan el alma de algunos cuantos, como este pobre ingeniero.
Durante la travesía de historias de la ruina, el escritor se da el tiempo de presentarnos un par de cuentos bajo mi punto de vista muy sátiros. En “Todos somos licenciados” nos saca por un instante del engranaje político del sistema y nos hace mirar desde afuera, el comité siempre alineado en el que vamos marchando, sin dejar a un lado la intensión primaria del viaje, enfrentarnos con una realidad que duele y que sirva a de modo catártico para una purificación.
“Crónica del minotauro” es un fantasioso episodio, en el que la mayoría de los mexicanos quisiéramos encontrarnos, con un exquisito manejo del lenguaje taurino, Ulises nos narra una tarde en el ruedo, donde un humilde limpia parabrisas es el lidiador, quien vestido de oropeles y luces, aguarda la salida del animal dispuesto a sacrificio.
“Una voz en el altavoz de la plaza anuncia: “en la Ley Talionaria Constitucional, se establece que el país tiene derecho a decidir sexenalmente, y mediante el recurso del plebiscito, la ejecución de uno a tres de los ex presidentes de la República, cuyo desempeño haya atentado con los cargos de alevosía, ventaja o premeditación, contra los recursos naturales de la nación, su economía y/o desarrollo tecnológico o cultural”.
Comienza pues la corrida, que termina en una letal estocada.
“Historia del desasosiego”, presenta otra historia fantástica donde una muchedumbre espera el advenimiento de Dios, todo mundo está presente a manera de las hinchadas futboleras esperaban el momento…… (No contare más, para que sean ustedes quienes descubran la historia completa).
“La fábula de Mutibilda” es quizá uno de los cuentos que más disfrute, con una historia muy bien lograda y llena de luz, nos devela la claridad en medio de escombros y la reedificación desde las ruinas.
“Encuentro en la embajada”, personifica al género literario del cuento y narra una entrevista con dicho personaje, quien después de una íntima charla, brinda licencias a nuestro literato.
El epilogo de este libro “ La Rampa” es un cuento hermosamente llevado por Ulises, en el que de pronto una historia termina siendo un acto de comunión entre el lector y el escritor, en el que él segundo confiesa sus temores:
“Necesito dejar de pensar. Dejar de escribir. Dejar de mentir”
¿puede confrontarnos un personaje inventado? No sé. Quién puede. Quién no puede..
El temor a lo que uno está creando o escribiendo.
Un escritor con capacidad de toma de conciencia se da cuenta de lo que pasa en su interior, se conoce a sí mismo, conoce sus sentimientos y pensamientos, y puede manejar los mismos conforme la situación o las situaciones que se le presentan en la vida cotidiana y Ulises Paniagua es de estos escritores, no de aquellos con poca capacidad de toma de conciencia, que simplemente viven la vida conforme ella se va dando, y que ve de forma concreta las cosas, más en términos de causa y efecto.
El escritor que tiene capacidad de darse cuenta, normalmente es un sujeto que transforma (se transforma a sí mismo y transforma la sociedad). El escritor que tiene poca capacidad de toma de conciencia (o ninguna) es un sujeto que simplemente mantiene las cosas como están o conforme se van dando. Así, puede convertirse en un sujeto que cristaliza las creencias, ideologías, costumbres, comportamientos, etc.
La literatura fantástica que presenta Ulises Paniagua involucra cambios, grandes transformaciones, novedades sorprendentes, realidades oscuras y pesadas que dan lugar al nacimiento de nuevas dimensiones existenciales, realidades del supramundo o del inframundo que clarifican la mente del lector.
Los laberintos presentes en su relato no tienen salida, y lo que queda es la autodestrucción o la destrucción de todas sus ruinas para levantar una nueva edificación.




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